Marruecos ¡Una noche en el desierto!

Esta probadita del desierto del Sahara es una experiencia que tenía en la extensa bucketlist viajera. (vídeo al final del post 🙂 )

Existen muchísimas opciones para tours en el desierto, tours privados, de varios días y personalizados o en grupo, que son normalmente de 2 días/1 noche o de 3 días/2 noches. Nosotros, por tiempo, optamos por la opción en grupo (que es más económica) y de solo una noche.

Desde la ciudad de Marrakech a Zagora, la puerta del desierto del Sahara, son 360 kilómetros… Puede no parecer tanto, pero hay que tener en cuenta que se atraviesa la Cordillera del Atlas y las carreteras digamos que no son grandes autopistas. En resumidas cuentas, para llegar al sitio donde nos esperaban los simpáticos dromedarios desde Marrakech, nos tardamos entre 6 y 7 horas. Salimos temprano, alrededor de las 8 AM e hicimos un par de paradas :/

Las montañas estaban todas nevadas y luego aquel cambio drástico de paisaje con palmeras, árido, desértico… es impresionante. Los paisajes del camino son maravillosos. Aún así, me venía preguntando todo el camino si aquella “paliza” iba a valer la pena. No menciono ni recomiendo la agencia con la que conseguimos el tour, ya que el conductor, aparte de pegarnos unos cuantos sustos con su manera de conducir, pasaba completamente del tema (¡y de nuestras vidas! jajaja.) Además, tuvimos casi que recordarle las paradas que incluía el tour, ya que además visitamos la Kasbah Ben Ait Haddou, declarada Patrimonio de la Humanidad y el pueblo de Ouarzazate. En fin, si no le decimos se sigue de largo… Podría decir el nombre de la agencia para que nadie más cayera en esta situación, pero la verdad es me encontré con mil ocho mil malas reviews de otras compañías y situaciones de horror. Supongo que las cosas funcionan un poco “así”. Yo reía por no llorar 😀

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Kasbah Ben Ait Haddou
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Dentro de la Kasbah y con las vistas al Atlas

 

¡En fin! Después de las 6 horas y media de caminito y adrenalina, llegamos a Zagora, la puerta al desierto del Sahara. Allí nos estaban esperando nuestros amigos Bereber, quienes nos llevarían hasta su campamento en dromedario para pasar allí la noche. Entonces… ese atardecer en el desierto y luego la noche REPLETA DE ESTRELLAS hizo todo valer la pena.

Llegamos al campamento y nos sirvieron una típica cena de Tagine de verduras y luego pasamos a la fogata a tomar el té y ver las estrellas. Hacía MUCHO pero MUCHO frío… A la hora de dormir, nos pusimos absolutamente toda la ropa que teníamos encima y todas las mantas que nos prestaron. Yo realmente no sabía donde meter mi cabeza para cubrirme del frío… y eso que íbamos “preparados” (térmica y todo). Me empezaba a preguntar otra vez si este frío merecía la pena… cuando de pronto, amaneció. Fuimos testigos del primer amanecer de invierno en el desierto del Sahara… ¡claro que había valido la pena! Esa mañana, mientras íbamos de vuelta a Zagora en el dromedario, no podía pensar en nada más que en ese momento… “Estoy en un camello en medio del desierto viendo el amanecer”.

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