Dublín weekend

He estado un poco ausente y hoy 17 de febrero, a un mes de St Patricks Day, he sentido la necesidad de retomar el blog… 🙂 y de escribir de Irlanda.

¡Nos fuimos a Dublín! A pesar de estar a menos de una hora de vuelo desde Liverpool nuestro dulce hogar, no habíamos tenido oportunidad de ir. Fue cuestión de despegar y aterrizar en nada. Nos tardamos más en la fila para abordar.

Irlanda nos recibió fría y con lluvia… la verdad es que no me esperaba otra cosa 😀 La ciudad no es muy grande, pero me pareció el tamaño perfecto de ciudad, sobre todo por que me encanta ver las ciudades caminando.

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Guinnessgate

No voy a negar que una de las razones por las que quería hacer esta escapada era visitar la fábrica de  Guinness, sobre todo después de escuchar tantas leyendas acerca de su sabor especial en Irlanda (y por que soy fiel bebedora de Guinness desde que llegué a Inglaterra). La fábrica y todo lo que ofrece definitivamente superó mis expectativas. Creo que es una visita obligada si vas a Dublín, incluso si no eres un amante de esta cerveza o no te gusta AT ALL.

 

La fábrica por fuera se conserva casi como en sus inicios. Por dentro, el area de visita es inmensa. Tiene 7 pisos, donde el atrio de cristal en el centro simula una pinta de Guinness. En el primer piso está la tienda y es donde inicia el recorrido, explicando paso a paso el proceso hasta llegar al producto final… (ya en otro piso!) Aquí es donde empieza lo divertido. La entrada incluye una actividad a elegir y una cerveza. Salimos del tour capacitados para servir la Guinness perfecta…con certificado y todo 😉 La verdad que tienen todo súper bien. Hay dos restaurantes con toda clase de comida y hasta postres a base de esta cerveza. Tienen dos bares, en uno de ellos nos tocó música en vivo y en el otro hay un mirador con todas las vistas de la ciudad. También sirven otras cervezas (ales o lagers) que no son stout, por si no te va tanto la Guinness.

En fin! Además de lo mucho que me gustó el rollo de la fábrica de Guinness, también me interesó mucho toda la historia de la ciudad, aprender un poco de ella, desde sus etapas difíciles y de crisis, como su recuperación, avance, y como ha ganado popularidad en los últimos años. Además, la gente es súper fiestera y amable… y aunque la capital Irlandesa, como ya mencioné, es una ciudad relativamente pequeña, hay mucho que ver. Al fin de semana le faltaron horas… y EUROS… Tomar una pint de cerveza en Dublín, puede llegar a costar hasta 10 EUR. Comprobado.

Guinness

Irish Pubs!

Ya que estamos en el tema… a pesar de que el área de Temple Bar y el bar del mismo nombre son paradas obligatorias. However! creo que no son el mejor lugar para disfrutar la música y el ambiente que el verdadero Dublín ofrece. La primera razón es por que es muy turístico, la segunda es que normalmente está muy lleno, y la tercera es que es más caro.

Visitar un auténtico pub irlandés en Dublín es como comerte una pizza en Nápoles o fumarte un habano en la Habana. Si quieres vivir la autentica cultura irlandesa, hay muchísimas opciones.  Mi primera Guinness irlandesa me la tomé en el Brazen Head, que es oficialmente el pub más antiguo de Dublín. Merece una visita tanto por su valor histórico y su reputación como uno de los mejores lugares de la música irlandesa de Dublín. Me enamoré.

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Para música en vivo hay opciones como para ser feliz toda la vida. Hay otros pubs tradicionales recomendables como The Cobblestone, McDaid’s, o Turners, este último con el “snug” más grande. Un snug es una área privada y separada dentro de un pub. Es una característica, casi extinta, en un pub irlandés tradicional. El snug del Toners, por ejemplo, tiene su propia puerta, un banco como alargado y es totalmente privado. Hace años, el snug era donde se reunía la gente que preferían no llamar tanto la atención; policías, intelectuales, amantes, el cura… de todo.

Para seguir con la cata, en Dublín también se puede visitar la destilería de Jameson Whisky.

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¡Pero no todo es alcohol!

La ciudad también tiene su lado cultural. Empezamos el día temprano con paraguas en mano, con dirección al castillo de Dublín. Fuimos a visitar también el Trinity College, en la Universidad de Dublín, aunque solo por fuera. Nos recomendaron mucho la biblioteca, la más grande e importante biblioteca de investigación de Irlanda (y claro.. es también la biblioteca en la que se rodó la película de Harry Potter y el prisionero de Azkaban), pero por tiempo la tuvimos que dejar para la próxima.

En Dublín hay dos catedrales, la de St Patricks, que es la que a todo mundo se le viene a la mente de primeras, y la de la Santísima Trinidad. En realidad es esta última donde tiene su sede el obispo… o eso fue lo que nos explicaron, así que en teoría es la más importante.

Retomando el tema del día de San Patricio (patrón de Irlanda), este se celebra año con año el 17 de marzo para conmemorar el día de su fallecimiento. Antes era solo una celebración religiosa, pero a día de hoy, hay desfiles y fiestas en cada pueblo y villa Irlandesa. Hay más o menos 5 días de celebraciones y acuden más de 600,000 personas cada año. Es difícil encontrar hotel, hostal o algo que se le parezca en estas fechas, así que si quieres ser testigo de esta fiesta, es recomendable reservar y planearlo con bastante anticipación.

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St. Patricks parade 2012, foto Irish Times

San Patricks 2017 #TravelGoals #Bucketlist

doorDublinDoorsAlgo que llama mucho la atención de Dublín son sus puertas de colores vivos, que podemos encontrar especialmente en los barrios con casas Gregorianas. El período georgiano de Dublín (1714-1830), fue una época que marca y describe el estilo arquitectónico de los edificios de la ciudad. Durante este tiempo la ciudad también se hizo muy próspera y mejoró a tal grado de convertirse en la ciudad más grande del Imperio Británico después de Londres. A medida que la riqueza de la ciudad construida, también lo hizo su e
legante estilo de la arquitectura. Se supone que durante este periodo, a medida que prosperaba la cuidad, su arquitectura se hizo más elegante, pero también más estricta. Entonces, para romper un poco con las estrictas normas y similitud en las casas, los residentes comenzaron a agregar su toque personal a sus puertas. A esto se debe encontrar puertas pintadas de colores vivos, alegres, adornadas… nada más que el resultado de la necesidad de individualidad (¡o de no confundirse de casa después de varias pints!).

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Ahora, después de ver Dublín, me he quedado con ganas de más Irlanda!